Éstos son los personajes más importantes

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Capítulo 1


June se metió en un callejón secundario que había cerca de la Plaza el Sol. Sólo se veía de su bella cara los ojos grises pero cálidos y el puente de una nariz pequeña y recta. Llevaba un abrigo largo y de cuello alto, una bufanda roja muy larga y enrollada varias veces alrededor del cuello, y una visera-gorro de invierno calada hasta las cejas.
No era una zona que visitase eventualmente, pero la señora para la cual trabajaba cuidando de sus dos hijos vivía por allí. “Hoy le contaré a Tannie una historia renovada de Blanca Nieves y cuando se vaya a hacer la siesta jugaré con Dan a X-Men” pensaba mientras se apresuraba.
Le recibieron contentos, como siempre. La pequeña Tanya de cinco años era menudita y pelirroja, con la graciosa carita llena de pecas y unos ojos verdes traviesos. Danniel, de diez años, era un chico alto y desgarbado, con una bonita nariz recta y unas pestañas tan espesas que las chicas matarían por tenerlas. Disfrutaba mucho con los dos hermanos.
-       Mamá ha dicho que a las ocho nos saques a dar una vuelta para que veamos las luces – informó Dan.
-       ¡Están preciosas, ya lo veréis! – les contó.
-       ¡Ven conmigo! – le pidió entonces Tannie, agarrándola de la mano y arrastrándola a su habitación -. Mira qué me regaló la tía Nani el otro día.

La llevó a su habitación para enseñarle una muñeca Barbie, casi de la misma altura que ella y se pusieron a jugar juntas mientras Dan cogía un comic de “Mortadelo y Filemón” y sentado en la cama de su hermana, se turnaba entre mirar las viñetas sin leerlas y observar cómo jugaban Tannie y June.

Después de contarle el cuento a Tannie y ésta se echase la siesta, se puso a jugar con Dan con sus figuritas de acción de distintos súper-héroes y alguna muñeca de la pequeña Tanya para hacer de princesa en apuros.

Cuando se despertó Tanya, dejaron de jugar y les preparó la cena con lagunas cosas que le había dejado la madre de los niños en el frigorífico. Mientras cenaban, le contaron que dentro de una semana se iban a ir a Carrión, al pueblo de su madre, a visitar a los tíos y los abuelos que vivían allí, y que volverían cuando empezaran las clases.

Cuando terminaron, les vistió con ropa de salir y los abrigó bien con sus bufandas, gorros y manoplas. Tannie insistió en que quería salir con patines, pero June le convenció de que no, alegando que era tarde e iba a ser un paseo rápido.
La pobre chica no olvidaría nunca el momento en el que al cruzar una esquina vieron la Plaza del Sol, los niños, al ver las luces, corrieron a cruzar la carretera sin escuchar a su canguro y ésta vio que un Porsche negro con las ventanillas teñidas se les vino encima...

2 comentarios:

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